BOXEO   

A HORAS DE LA GRAN PELEA. NOTA DEL PERIODISTA TOLDENSE ANDRES VAZQUEZ PARA LN

Brian Castaño, a días de la gran revancha con Charlo: “Esta vez no voy a dejar mi suerte en manos de los jueces: lo voy a aplastar”. Desborda optimismo y tiene sed de desquite luego del polémico empate de la 1ra pelea, en la que fue superior

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El sábado 14 (o madrugada del domingo 15) del actual, tendrá lugar uno de los grandes combates, considerado para nuestro boxeo, una de las más importantes (sino la más) del año. El púgil del momento, el más importante de nuestra nacionalidad ante el gran desafío. Del contexto de la velada, la pelea en sí, nos aferramos a la nota realizada por nuestro colega y amigo Andrés Vázque para DIARIO LA NACION, la cual transcribimos íntegramente:

No encuentra las palabras justas para definir cómo se siente. Duda entre elegir el término excelente o confiado, para decidirse finalmente por una frase que expone su sed de venganza: “Esta vez no voy a dejar mi suerte en manos de los jueces, lo voy aplastar”. El tono con que Brian Castaño esboza la frase vía zoom, apenas arranca el diálogo con la Nación, denota la tranquilidad con que aguarda la revancha ante Jermell Charlo, el próximo sábado en el Dignity Health Sports Park de Carson, California. Detrás del polémico primer enfrentamiento que lo privó de ser el primer campeón latino unificado de la categoría superwelter, hay también un sentimiento de bronca que lo moviliza. “Habló muchas mentiras y las va a pagar sobre ring”, promete Brian, el mismo que se hizo en el barro de San Justo y el que ahora aguarda su momento para hacer justicia.

El injusto empate infringido por un fallo dividido equivocado de los jueces le provocó al Boxi Castaño un doble resentimiento, amainado por esta nueva oportunidad. Desde que llegó a Buenos Aires (en septiembre del 2021) reconocido como héroe, luego del polémico empate hasta hoy, pleno de esperanzas en la multifacética Los Ángeles, el campeón superwelter OMB ha alimentado su espíritu con los factores más frescos y sanos de la vigilia: trabajo y convicciones.

Es posible que en su intimidad queden conclusiones más motivadoras aún que antes de la primera pelea que se efectuó en julio de 2021, en San Antonio. Tanto él como su papá Carlos, su profesor Matías Erbin, el manager Sebastián Contursi y su compañero de campamento Elías Araujo, saben recónditamente que esta vez habrá que acelerar los tiempos de ataques y no dejar dudas abiertas. “Hay que trabajar con continuidad y precisión. Ya quedó demostrado que a Charlo no le gusta que le metan presión”, dice.

– ¿Qué tenés que mejorar para que no te vuelvan a perjudicar los jurados?

–Estoy convencido de que gané aquella primera pelea (contra Charlo). Quizá fue por un margen pequeño, pero la gané. Voy a tener que no regalarme a la hora de atacar y no dejar la guardia baja para que meta los contragolpes. Sé que él está trabajando ese tema porque en algunos momentos del primer combate lo hice, pero no tuvo velocidad para meter la contra. Voy a intentar contrarrestar su agresividad con respuestas veloces y certeras todo el tiempo.

– ¿Cuánto influye en la preparación contemplar lo que pueden fallar los jueces si no llega el nocaut?

–Te obliga a ajustar varias cosas, especialmente desde lo físico. Yo voy a boxear de la misma manera que lo hice la primera vez, pero con más intensidad. Sabiendo que si pega una mano yo tengo que meter tres. Siempre tirar y conectar en mayor proporción que él. Todo lo trabajado apunta a que el resultado de la pelea no quede en manos de los jueces. O que por lo menos no haya dudas. Veremos si sale.

–¿Qué tiene de diferente la preparación de este combate en relación al primero?

–Desde lo físico y boxístico no varió demasiado porque siempre trabajamos al cien por ciento. La diferencia es motivacional. Charlo dijo tantas pavadas y mentiras que me enfoqué en trabajar más duro para arrancarle la cabeza.

–¿Te sorprendió que te haya acusado de drogarte para sacar ventajas y calificara a tu manager de tramposo?

–Me generó mucha bronca. Al ser un boxeador tan inseguro, débil mentalmente, necesita alardear y que su gente lo halague por bravucón. Típico egocéntrico. A mí me gusta hablar con los puños en el ring.

–¿Si te ofrece disculpas las aceptarías?

–No sé. Sí tengo claro que dijo mentiras muy hirientes y desubicadas de las que no se vuelve con un pedido de disculpas. Ya está, las piensa y no dudó en ensuciar mi nombre y el de mi manager. No creo que tenga ese gesto. Tampoco me puse a pensar cómo reaccionaría si lo tuviera.

–¿Cómo estás realmente de la lesión en el bíceps del brazo izquierdo?

–Por suerte ya estoy recuperado al cien por ciento. A medida que fui tomando confianza y trabajando el brazo izquierdo me fui sintiendo cada vez mejor. Al principio me molestó bastante, porque tuve que cortar la preparación física y técnica al no poder usar ese brazo. Por suerte la sacamos adelante y llegamos bien a la fase de trabajo con sparring, donde lo pude exigir sin problema.

–¿Cuánto ayuda todas las cosas que pasaron y dijo Charlo para alimentar tu sed de venganza?

–En su cabeza sigue pensando que la primera pelea la ganó cómodo. De hecho, aduce haber ganado 8 de los 12 rounds. Un delirante. Todo lo que dijo se lo pienso hacer pagar arriba del ring.

A los 32 años y con un récord de 17 triunfos (12 KO) y dos empates, Castaño sabe más que nunca lo que significa esta pelea para su carrera. Sin embargo, su actitud concentrada, su aire cauteloso, esconden a un pibe que está experimentando otra vida, además del boxeador que busca hacer historia. Mantiene la esencia que lo llevó a ser campeón mundial superwelter OMB y en su ADN no se advierten rastros de la condición de celebridad que le concedieron los triunfos y las muy buenas presentaciones en la meca boxística. Admite que no le teme al fracaso y confía plenamente en sus condiciones porque está muy bien preparado. Tampoco olvida sus orígenes ni se deja encandilar por las luces de la fama. Tiene sed de venganza, hambre de gloria y muchas ganas de hacer historia. “Lo que más me motiva es ganarle a Charlo y demostrarle quién soy. Lo de ser el primer argentino en ganar los cuatro cinturones, con las cosas que pasaron, es un plus”.

–¿Cómo te imaginas que puede desarrollarse el combate?

–A diferencia del primer combate, creo que los dos vamos buscar que se acabe antes del límite.

–Charlo advirtió que no va ser el mismo de la primera pelea, que ya aprendió de los errores y que se va a ver una versión de su boxeo muy mejorada. ¿Vos tenés pensado modificar algo?

–Mi plan siempre es el mismo, no pienso cambiar mi forma de boxear. Me gustaría que no corra, que se prenda los 12 rounds al palo por palo y me demuestre lo guapo que dice ser. No creo que haga eso, porque ya cuando lo intentó en el primer combate le demostré que yo también boxeo y pego. Sin ser un Chino Maidana o un Lucas Matthysse, le dolieron mis manos.

–Que la pelea se haga en Carson, California, ¿juega a favor tuyo?

–Esta claro que pelee donde pelee en Estados Unidos voy a ser siempre visitante. Creo que en esta oportunidad voy a tener mucho más apoyo de los latinos que el que tuve en el primer combate, en San Antonio. Se va a notar mucho el apoyo de mi raza, seguramente seamos mayoría. Por ellos voy a dejar todo arriba del ring.

–Se nota muy seguro. ¿No temés fracasar?

–No, en este nivel ya no hay lugar para los débiles. Quienes afrontamos este tipo de compromisos deportivos estamos preparados para afrontar cualquiera de los tres resultados posibles. Y más en el boxeo, donde todo se puede definir en un cruce. Yo no tengo miedo al fracaso. Siento que estar acá, codeándome con los mejores, para mí es un triunfo. Tengo la mente muy positiva y no se me cruza por la cabeza perder. Yo me brindo al cien por ciento en cada preparación para no tener esos pensamientos. Estoy seguro de mi trabajo y de mi cuidado.

El tiempo de encontrar la mejor condición física que permita afrontar las exigencias de un combate por el título del mundo quedó atrás. El esfuerzo en las empinadas montañas de California y las extenuantes sesiones de sparrings en el gimnasio ya se dejó seducir por los últimos trabajos estratégicos en el ring. Sólo le queda transpirar un poco para dar el límite de la categoría e ir por la gloria. “Por la preparación que hice, tengo mucha confianza para regalarle a toda mi gente de la Argentina una alegría en estos tiempos complicados”, cierra Brian, quien sabe balancear situaciones y es muy consciente de lo que quiere: vengar el destrato de Charlo y hacer historia.

 

(*) Por Andrés Vázquez (Periodista Deportivo toldense) para las páginas de La Nación