FUTBOL   

SOFIA D'AMBROSIO YA LUCE LA CAMISETA DE RACING, PARA CUMPLIR SUS SUEÑOS DE PRIMERA

La goleadora de nuestra ciudad de último paso por Sarmiento arregló su incorporación al primer equipo de Avellaneda próximo a iniciar el torneo de Primera División. Ya fue presentada oficialmente y se pondra a trabajar en lo inmediato.

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Había una vez una niña, que a diferencia de tantas otras, o la gran mayoría NO veía en las muñecas, los cochecitos o los juegos de té su entretenimiento favorito. Tal vez tímidamente empezaba a mirar de reojo una pelota, esa misma que tantos chicos corrían desesperados por tenerla, alcanzarla y hacerse dueña como un bien preciado.

Claro que fue creciendo con ese maldito dilema: “el fútbol es un cosa de hombres”, cosas del tiempo nada más y que por suerte, gracias a la vida misma esos estereotipos, banalidades fueron  quedando de lado, la evolución y esta bendita igualdad de género fue posicionando a la mujer en la misma altura que el hombre, y ya no hay esa cosa que tal…es de damas..y tal.. de caballeros, vivimos en una sociedad sin diferenciación.

Pero claro, que en casos como estos, mucho tiene que ver la familia, los padres. Entonces para Sofía todo fue más fácil, hija de un futbolero de ley, siempre estuvo a su lado, no solo la acompañó, sino que siempre “la llevó de la mano”, al lugar que sea y sobre todo a un “campito”, a una cancha cualquiera, de 11, o reducido, que importa eso si la pequeña niña disfrutaba viendo esa pelota correr, empujada ya por algunos de nosotros, muchos de panzas prominentes, calvos o gruñones ante una mala jugada o un gol recibido en contra.

Sentadita en un rincón como siempre calladita, tímida, con los ojitos brillando, esperando porque no, el tan ansiado: “Sofi…querés entrar un ratito?”…

Ahí saltaba ella, diminuta y flaquita, demostrando ese amor tan puro, incondicional hacia la redonda…mezclada entre pelotazos y patadas de los ya veteranos guerreros, en su mayoría ex futbolistas. Era felíz, estaba en su ámbito, su mundo, en su mejor lugar: el verde césped, pasto o sintético, daba igual…

Y claro, este ambiente no ofrecía demasiadas alternativas, sin nada organizado para ellas, sin un campeonato, ni competencia, ni nada, solo le quedaba eso.. despuntar el vicio a cómo y con quien se podía.

Por suerte luego, a la par del crecimiento el fútbol femenino tuvo sus primeros guiños, aparecieron en escenas los tradicionales “Juegos Bonaerenses” y entre tantas disciplinas, llegaba como caído del cielo…

Si recuerdo, tanto!! Haber seguido esos viajes a Mar del Plata, con tanta ilusión, esa complicidad imposible de olvidar: Sofi – Nina, sin desmerecer al resto, pero todos en voz baja susurraban: “viste, lo que juegan esas?”…eran las “distintas”, la rompían, la dejaban “chiquitita”.

Y que suerte que esto sería nada más un comienzo de lo que iba a venir. Porque la gran vidriera del “Futfem” se fue agigantando, las competencias sucediendo en distintos ámbitos y para beneplácito de las virtuosas podrían al fin mostrar sus condiciones.

Oportunidades no faltaron, varias, como el recordado paso de Sofía por un gran equipo casarense: “Las Legendarias”, Campeonatos, Torneos Regionales, en la zona y en un amplio mapa. De pronto pareció abrirse un portón mágico, inconmensurable, gigantesco: la posibilidad de ir a un poderoso: C.A. RiverPlate. La suerte no jugó de su lado, no la acompañó y un accidente, más la distancia dejaron ese sueño trunco. No por eso bajó nunca los brazos, si después de todo, hacía lo que sentía, lo que más amaba en el mundo… y no paró, siguió, firme con su humildad, sacrificio, sin importar el lugar, aquí en Los Toldos, la zona, donde fuera, donde la llamaran; ella quería solo jugar, divertirse, pasarla bien.

Los años pasaban, la pasión intacta, algo iba a suceder (quizás en este camino, me esté olvidando, o salteando algún escalón, alguna participación)…llegaban los certámenes a nivel local, donde lógicamente marcaba claras diferencias, también luego en la vecina ciudad de Junín, defendió los colores de la UNNOBA, y consecuentemente a lo que demostraba, convocada a la Selección de esa Liga, bajo la conducción de Sergio Barbagelata.

Esas cosas del destino hicieron que Sarmiento fuera invitado a participar de los Torneos organizados por la AFA, a integrar una de las categorías de ascenso, y como tal acepta el convite y se puso manos a la obra. Quién sino, el elegido, conocedor de jugadoras, equipos y la región para conducir el equipo?... Barbagelata. Como no podía ser de otra manera, luego de aceptar, seleccionar, sabía que tenía el AS de espada en la mano, goles no le iban a faltar a las futuras “Guerreras”. Y vaya si cumplió con creces, la jugadora  fetiche del equipo, bien acompañada generalmente, respaldada para que la pelotita le llegue redondita y tenga que cumplir solo con la ley del goleador: hacer inflar los piolines, como dirían los antiguos relatores. Así a base de goles, de meterla cada finde, se fue ganando el respeto de sus rivales, la admiración de los suyos, y el temor de las arqueras. Era imposible ya que los “grandes” no se fijaran en ella, agendaran su nombre, o buscaran su número de teléfono. Hubo un “casi” de acuerdos, reuniones, tensiones, pero no pudo ser, en principio: Sarmiento estaba a un paso del ascenso, y sus dirigentes consideraron que SIN la “Popy” les sería muy cuesta arriba, por tal caso, mal que les pese, enojos de algunos –lógicos por cierto-, sobre todo del entorno a la rompe-redes, la “9” tuvo que quedarse un tiempito más…

Y llego la hora… el tiempo de cumplir el gran sueño de su vida, el de todo jugador/a, llegar a PRIMERA, a la elite. Pero en este caso, harto merecido, creo que como nadie, porque la luchó, peleó, se sacrificó, trabajo, nunca nada la hizo tropezar, a pesar de los obstáculos, la que jamás tuvo problemas en entrar a la cancha que sea, pareja, embarrada, con pozos, sea la camiseta que sea, CEF, UNNOBA, Selección o la “verde”, respetando a todas las rivales por igual, no creyéndose nunca más que nadie, que ninguna compañera, ni las que tuviera enfrente.

La misma humildad de esa niña callada, tímida, de  ojos brillosos al ver una pelota..

Ya Sofi luce la camiseta de un GRANDE, en el Racing Club,  hizo jueguito en el emblemático estadio “Juan Domingo Perón” que la “Academia” posee en Avellaneda, hoy serán firuletes, mañana tal vez goles, seguramente habrá un proceso de adaptación, preparación previa, y un lugar por el cual pelear y luchar, su después de todo la “Popy” está más que acostumbrada; a dar batalla, bien de abajo….

Sofi: “querés entrar”?…y ella ahora entra en la historia grande, en el sueño de todos y todas, jugará en primera y será otro motivo de orgullo más en nuestra rica historia deportiva….

EXITOS GOLEADORA!!!