FUTBOL   

LA INCREIBLE HISTORIA DE DOS CONVECINOS, SIGNADOS POR UN MISMO DESTINO

Ignacio “Nacho” Fernández y José Paradela parecen hermanados desde lo deportivo. Una misma raíz, una misma formacion y las luces que iluminan su camino, parecen viajar hacia un idéntico destino

Publicado el | 734 visitas

A veces miramos de reojo, pensamos, hasta dudamos sobre la verdadera importancia de las “Escuelitas de Fútbol”. Sin dudas es un jardín de Infantes deportivo, donde cada uno de los más peques van forjando su futuro, su destino. Algunos con más entusiasmo, otros menos, pero al fin y al cabo resulta determinante en el destino final, de seguir o quedarse en el camino.

Esta increíble historia, cuenta de dos chicos que vivían en pequeñas localidades del interior, en este caso más preciso del vecino partido de Nueve de Julio, donde tantas veces supimos compartir Torneos, aquellos Interligas de no hace tantos años atrás.

Uno dio sus primeros pasos en el Atlético Dudignac, el restante para no ser menos nacido en un pueblo vecino: Quiroga.

Ambos tenían un amor en común: la pelota. Por esa razón además de sus habilidades innatas, había que ayudarlas, complementarlas con otros factores, como el trabajo, esfuerzo y sacrificio. Por eso no extrañó que los años se sucedieran rápidamente, y uno, el mayor pegara el salto hasta la ciudad de las “Diagonales” para recalar en Gimnasia y Esgrima de La Plata, rápidamente llegaría su oportunidad, la del sueño de todo pibe del interior: jugar en primera. Y no solo eso, sino que fue mucho más allá y en base a actuaciones destacadas, se convirtió en el “distinto” de su equipo, “El Lobo”, y cuando eso ocurre, inmediatamente los poderosos, grandes de nuestras Ligas posan sus ojos, y van por sus logros.

Así fue el camino de “Nacho” desplegando todo su talento con una blanca y azul, para pasar a una de banda roja. No paró de crecer el Nacho de Dudignac, incluso una pieza clave en los armados de Marcelo Gallardo, que lo convirtieron en pieza clave, fundamental de un ciclo altamente histórico e inigualable, plagado de títulos.

Claro que ese “techo” a veces merece ser reconocido, no solo desde lo futbolístico, sino también desde lo económico, la vida útil de un jugador no es tan larga y hay que saberla aprovechar, así es el caso actual de Fernández, que ya habiendo cumplido con creces y de campañas extraordinarias con el “Millonario” le llegó la hora, antes de su retiro de hacer alguna diferencia monetaria, salir de un país golpeado, castigado por una crisis profunda y una moneda devaluada.

Entonces, ante esta posibilidad es que aparece una especie de “clon futbolístico”, como sacado de una novela, de un mismo camino o destino, de lo que no habría que cambiar mucho texto a lo ya contado en líneas anteriores.

Quizás solo el nombre de la localidad, porque si hablamos de partido coincidimos en decir Nueve de Julio, en este caso solo un pequeños traslado imaginario desde Dudignac a Quiroga, otro de los pequeños, tranquilos y apacibles pueblos  regionales.

El tránsito por el más popular de los deportes, entonces casi idéntico, porque JOSE PARADELA nació bien de abajo, abriéndose camino, a paso firme y seguro, andar cansino, demasiado tranquilo como esos pequeños pasos jugueteando en las infantiles quiroguenses, pinta de crack, saltando de joven a “Federales” hasta llegar bien alto, al mismo sitio, espacio y lugar de su antecesor:  La Plata, a Gimnasia, pero esta vez bajo la óptica de Pedro Troglio que lo hace debutar, luego la llegada de Diego Maradona para pulirlo, convertirlo en el jugador “fetiche” del Lobo y de la misma manera, como ponerlo en una vidriera, exhibirlo para que otra vez los grandes y poderosos ansíen quedarse con sus cualidades. Y no podía ser de otra manera, como un papel calcado, el mismo destino, con nombre y apellido: C.A. RiverPlate. Ahora MG tendrá la misma misión, pulir ese diamante en bruto, tal como lo hizo con “Nacho” y convertir a José en un metal precioso, transformarlo en eje, dueño y señor de un equipo que se perfila como cada inicio de temporada a ganar todo….

Pero los que saben,  además dicen que no solo este insólito destino de similitudes los une, sino también sus estilos, sus formas de jugar, de desplazarse, andar, caminar la cancha y un talento único que los diferencia del resto.

Así es esta increíble historia de parecidos, de clones, de similitudes, con apenas pocos años de diferencia de uno a otro, pero sin dudas un mismo final: Ignacio Fernández – José Paradela, los pibes de un partido vecino, localidades tranquilas, tocados por la varita mágica, iluminados por la gloria….